Actividades compatibles con una baja médica: buena fe contractual

Actividades compatibles con una baja médica: buena fe contractual
Una baja o incapacitación no impiden al trabajador realizar de otras actividades. A menudo, se establecen los límites a través de la jurisprudencia

La baja médica, o la incapacidad laboral temporal, no impiden al trabajador la realización de otras actividades, sólo aquellas que ponen en peligro la pronta recuperación del trabajador o impiden su mejoría. En términos generales, permite la realización de todo tipo de actividades que no vayan en contra del principio de buena fe.

En este sentido, la jurisprudencia ha dejado claro que las prestaciones por incapacidad temporal a causa de la suspensión del contrato de trabajo no exoneran al empleado de cumplir con sus obligaciones de conseguir una pronta recuperación, ni permite las conductas o actividades que puedan agravar la enfermedad o retardar el proceso de curación. Será el principio de buena fe el que determine, en cada caso, si las actividades lúdicas o retribuidas, por cuenta propia o ajena, representan un obstáculo para la mejoría o evidencian una actitud negativa hacia el trabajo.

El principio de buena fe

Este principio, pese a no estar definido explícitamente por la ley, se encuentra reflejado en el primer punto del artículo 5 de Estatuto de los Trabajadores, donde se establece que el empleado debe: «cumplir con las obligaciones concretas de su puesto de trabajo, de conformidad con las reglas de la buena fe y diligencia». Además, en el artículo 7.1 del Código Civil se vuelve a mencionar el principio de buena fe para la eficacia de las normas jurídicas: «los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe».

No se trata de un elemento jurídico en sí, sino de la valoración de las intenciones y el contexto. Como define la sentencia del STS, sala de lo civil, de 6 de febrero de 2003, rec. núm. 1928/1997, el principio de buena fe: «constituye un concepto jurídico de libre apreciación de los jueces y tribunales que tomarán en cuenta los hechos y circunstancias que aparezcan probados”. En consecuencia, para establecer el concepto, podemos utilizar sentencias a través de las cuales la doctrina científica y judicial han ido configurándolo.

Compatibilidad de las prestaciones con la realización de otras actividades

La doctrina gradualista, utilizada por las Salas de lo Social, indica que, para que una actividad realizada dentro de un periodo de baja sea una transgresión a la buena fe debe examinarse dicha actividad, evidenciando esta la capacidad para trabajar o que, dada su naturaleza, impida o dilate la curación. Por este motivo, es muy relevante valorar las conductas, el motivo de la baja, el tratamiento y el tipo de actividad realizada. De esta manera, se podrá tomar una decisión justa y proporcional entre la infracción y la sanción.

Para acotar más cómo deben aplicarse estos conceptos siempre es interesante ver la jurisprudencia y revisar cómo se ha aplicado la ley en distintas circunstancias. Esto permite establecer un marco jurídico en el que el contexto y las sentencias encuadren y definan las leyes.

Realización de otras actividades 

La compatibilidad de la incapacidad laboral temporal y realización de otras actividades está sujeta al tipo de actividad que se realiza y cómo afecta este al principio de buena fe.

1. Según la STSJ AR 876/2016 el arbitraje de 5 partidos de Segunda División B no es incompatible con la incapacidad temporal por diagnóstico de ansiedad de un teleoperador especializado, pese a haber recibido una retribución económica por ello.

Tras analizar las circunstancias para que un despido sea procedente por realizar actividades incompatibles con la incapacidad laborar, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón indica expresamente que el despido estaría justificado:

a) Cuando la actividad perjudique a la curación del trabajador.

b) Cuando evidencie que el trabajador puede desempeñar su trabajo.

Aplicando este razonamiento, consideraron improcedente el despido al considerar que la baja médica por ansiedad de un teleoperador no excluye su participación como árbitro, al tratarse de una actividad deportiva y vocacional y al ser indemostrable que ejercer estas acciones perturben a la curación del trabajador. Es más, el tribunal considera que este tipo de actividades pueden favorecer la mejora de su condición psiquiátrica.

2. Otra sentencia relevante a la hora de valorar la compatibilidad de la incapacidad con la realización de otras actividades es la STSJ AND 4260/2014 en la que declaró compatible la actividad realizada por un trabajador, consistente en ayudar a su mujer en su empresa, con la incapacidad temporal en la que se encontraba. 

La mujer, en avanzado estado de gestación, se dedicaba a enseñar coches a los clientes, inspeccionarlos y salir a probar los coches, además de abrir el local y coger el teléfono. El TSJ de Málaga consideró que estas actividades no eran profesionales, sino que simplemente se trataba de una ayuda a su mujer, otorgándole la condición de trabajo familiar, que no vulnera la exclusividad exigida en el contrato de trabajo. Además, la sentencia hace hincapié en que el desempeño de estas actividades no perjudica la recuperación del trabajador, que siguió la prescripción médica de intentar la compañía constante de un familiar.

3. Otro caso, cuya jurisprudencia es muy interesante, ya que establece el límite del marco del principio de buena fe, es la STSJ PV 1416/2017. En ella, pese a considerar que la participación en una carrera atentaba en contra de las obligaciones contractuales del trabajador, el despido no obedece a la doctrina gradualista y dicta textualmente: «no alcanzamos a ver que esa falta sea de tal entidad como para merecer la máxima sanción en la relación laboral, como es un despido disciplinario, siendo lo proporcionado fijar una menor sanción, entendiendo desproporcionada la impuesta». Para justificar la desproporción hacen alusión a 7 hechos, entre los que destacan tres: se trata de un acto concreto, no de un cúmulo de actos; además, la decisión de participar no tiene ánimo lucrativo, sino que viene por la pulsión del corredor habitual y la participación no agravó la lesión.

Trabajo en situación de baja

Si en un principio, la aplicación de la ley es clara e impide al trabajador realizar trabajos para otras empresas, la situación se difumina en algunas circunstancias, como cuando ya se encontraba en situación de pluriempleo o cuando el motivo de la baja afecta a una funcionalidad muy concreta:

1. En la relativamente reciente STS 233/2019, un trabajador pensionista con incapacidad permanente realiza actividades de programador informático con una jornada del 75 %. Al tener constancia de su actividad, la Seguridad Social suspende su prestación, por lo que el trabajador interpone demanda, alegando que el artículo 198.2 de la Ley de la Seguridad Social establece que : «las pensiones vitalicias, en caso de incapacidad permanente absoluta o de gran invalidez, no impedirán el ejercicio de aquellas actividades, sean o no lucrativas, compatibles con el estado del incapacitado y que no representen un cambio en su capacidad de trabajo a efectos de revisión.».

En este sentido, el tribunal se pronuncia considerando que solicitar la compatibilidad de la incapacidad permanente con un trabajo a tiempo parcial es una mala interpretación de la ley, ya que : «la norma no establece la compatibilidad general entre incapacidad permanente absoluta y actividad laboral (lo que constituiría una flagrante contradicción) sino la posibilidad de que el incapacitado absoluto, aun no pudiendo dedicarse a actividad laboral alguna por haber perdido la aptitud para el trabajo, pueda hacer uso de la capacidad residual que conserve para dedicarse a un trabajo de discreta intensidad en lo cuantitativo y en lo cualitativo, puesto que si tal trabajo fuera normal no podría permanecer lucrando la prestación de incapacitado absoluto«.

2.- En el caso de un trabajador que realizaba en el momento de su incapacitación temporal actividades como trabajador por cuenta propia en el sector agrario, a su vez estaba inscrito en el Régimen de la Seguridad Social como auxiliar administrativo a tiempo parcial. Debido a una hernia discal solicitó la incapacitación en el RETA, a la vez que continuó sus labores como auxiliar administrativo.

En la sentencia, el tribunal se pronuncia diciendo que la incompatibilidad entre el subsidio por incapacidad temporal y otras actividades profesionales no es aplicable en casos donde el trabajador se encontraba pluriempleado al momento de producirse el motivo de la incapacitación. Ya que, la ley impone la obligación de estar afiliado y dado de alta en la Seguridad Social por distintas actividades. Entiende que si se consideran independientes de cara a las cotizaciones también se tienen que valorar como tal en situaciones que derivan de la afiliación a diferentes regímenes de la SS.

Entiende que la dolencia (una hernia) le impida realizar el trabajo agrario pero que no afecte al trabajo de auxiliar administrativo, de naturaleza sedentaria.

En este mismo sentido, hay una Sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en la que una incapacitación temporal no absoluta es compatible con la realización de un trabajo que no interfiera en una lesión. Si un cantante se queda sin voz, esto no le incapacita para realizar otras tareas, por lo que, si el trabajador se encuentra pluriempleado en el momento de la incapacitación no debe renunciar a los dos trabajos, sino a aquel para el que se encuentra impedido.

Así pues, vemos que es importante analizar todos los procesos de baja, caso por caso, ya que, dependiendo del contexto y la aplicación posible de la jurisprudencia, la manera en la que se apliquen las leyes puede traer resultados muy diversos.

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