Despido disciplinario en la relación especial de las empleadas de hogar

Una empleada de hogar corresponde a la categoría de relación laboral especial con el empleador, ¿cómo se despide y cuáles son las condiciones para ambos?

Una empleada de hogar tiene una relación laboral especial, lo cual implica una igualdad de derechos con los demás trabajadores, solo que con algunos rasgos característicos. La relación especial que tienen las empleadas del hogar se recoge en el Estatuto de los Trabajadores. Si bien es cierto que caben las mismas razones de finalización de este tipo de contratos, hay especialidades que serán mostradas a continuación.

La relación especial laboral del empleador y de la empleada de hogar

La relación laboral que tiene una empleada del hogar puede, en principio, acabar de forma similar a como finaliza la del resto de los trabajadores. Estas razones son la finalización de mutuo acuerdo, la dimisión del trabajador, la finalización de un contrato temporal o el despido disciplinario, entre otras razones, tal y como se recoge en el artículo 49 del mencionado Estatuto de los Trabajadores.

Es, en el despido disciplinario, donde la relación especial adquiere una importancia particular. Para comenzar, debe aclararse que hay supuestos de despidos que se dan en las relaciones laborales habituales y que no pueden ocurrir en ningún caso en las relaciones especiales. Así, el empleador no podrá despedir a una empleada del hogar por causas objetivas, al igual que tampoco podrá hacerlo por causa de fuerza mayor o por despido colectivo (ERE).

Lo que sí supone un aspecto común es que finalice de la manera que lo hace la relación laboral especial entre empleador y trabajadora del hogar, aquel deberá entregarle a esta el finiquito, lo cual se explicará más adelante.

Las particularidades del despido disciplinario en las empleadas del hogar

El despido disciplinario es uno de los dos tipos de despido que se pueden dar en el caso de las trabajadoras del hogar. Además de este, podría ocurrir que se diera el conocido como «desistimiento del empleador», al que también se hará alguna mención más adelante. Si no se siguen las reglas que se van a exponer a continuación, el despido podrá tener las consecuencias de un despido improcedente, ya que podrá ser finalmente declarado como tal.

El despido disciplinario puede ocurrir cuando un empleado del hogar incumpla sus obligaciones. Dicho incumplimiento no solo deberá ser grave, sino que además deberá ser culpable. La familia que contrate al empleado del hogar puede despedirle por este motivo, siendo las causas más habituales el realizar un pequeño hurto o un robo, por irse antes habitualmente o llegar tarde con frecuencia, por ausentarse de su lugar de trabajo. Incluso, se han visto casos en los que el empleado metía en el hogar a desconocidos mientras el empleador o los empleadores no estaban allí.

Para despedir al empleado de forma disciplinaria, hay que cumplir unas determinadas formas que son imprescindibles. La primera de ellas es que el despido deberá hacerse por escrito. Este requisito es fundamental. Bajo ningún concepto se podrá despedir al empleado del hogar de manera verbal. Además, en la carta de despido deberán venir descritos todos los hechos de forma detallada y de modo que no quepa ningún tipo de duda sobre los mismos.

En la descripción detallada de los hechos de la carta se deberá indicar tanto el día como la hora a la que ocurrieron los hechos. A su vez, se deberán añadir los testigos presentes y sus declaraciones. En la carta se mostrará el día en el que se efectúa el despido, siendo habitual que se produzca a lo largo del mismo día o al día siguiente de la entrega de la carta, aunque podrá haber casos en los que el empleador decida alargarlo.

¿Es despido disciplinario que el empleador no quiera contar más con estos servicios?

No, en este caso estaríamos hablando del desistimiento del empleador, el cual es un motivo especial, ya que se da de forma exclusiva en las relaciones laborales especiales de este tipo de trabajadoras. Consiste en una modalidad en la que el contrato tan solo se rompe por la voluntad del empleador y para ello no hace falta que este alegue justificación o causa alguna.

A diferencia de lo que ocurre en el despido disciplinario, que era a causa de un acto realizado por el trabajador del hogar, en este caso nos referimos a aquellas situaciones en las que el empleador quiere desistir del contrato porque ya no necesita los servicios contratados. Lo mismo ocurriría con los motivos que pueden estar detrás. Es decir, también se trataría de un desistimiento el caso en el que la familia quiera empezar a realizar por sí misma las tareas del hogar delegadas, o el caso en el que la economía familiar esté más resentida.

Los empleadores que quieran desistir del contrato no tienen que dar ni estas ni otras justificaciones. Tan solo deberán cumplir ciertas obligaciones de forma, así como indemnizar a sus trabajadoras. La primera de las obligaciones del empleador es la comunicación, siempre por escrito, del desistimiento, con una declaración inequívoca. A diferencia de lo que ocurre en el despido disciplinario, en este caso hay que informar con un preaviso de 20 días en el caso de que la relación haya durado más de un año, y si no, de siete días.

Si no hay preaviso, el empleador deberá pagar esos días de salario. Igualmente, solo tener en cuenta que, si la empleada del hogar trabaja a jornada completa, le corresponderá un derecho de seis horas semanales de permiso mientras continúa trabajando en la casa familiar para así buscar otro trabajo.

¿Qué pasa si la empleada del hogar considera el despido disciplinario improcedente?

Cuando la empleada del hogar no esté de acuerdo con los motivos del despido, deberá iniciar los trámites oportunos para que la jurisdicción social, que es la competente, declare que ese despido ha sido improcedente. Cuando eso ocurre, a la empleada le corresponderá una indemnización de veinte días naturales por cada año que haya prestado su servicio en el hogar familiar.

No obstante, no se debe confundir la indemnización con el finiquito. Para que el despido sea efectivo, sin importar qué tipo de despido se haya ejecutado, si el disciplinario o el desistimiento, la empleada deberá firmar el finiquito. Tanto la indemnización como el finiquito son aspectos que serán explicados a continuación.

¿Hay siempre indemnización para la empleada del hogar despedida?

No en todos los casos en los que se produce un despido existe un derecho a percibir indemnización. Cuando la empleada del hogar cometa una falta que sea considerada grave en su trabajo y haya recibido por parte del empleador un aviso por escrito, el despido deberá ser procedente. En este caso, a la empleada no le corresponderá indemnización. Tampoco le corresponderá indemnización cuando la empleada del hogar estuviera en período de pruebas y el empleador realice el despido en ese plazo.

¿Entonces cuándo hay que indemnizar?

La indemnización por el despido de este tipo de relación especial solo se llevará a cabo cuando la familia decida prescindir de la empleada del hogar sin motivo concreto y sin causa aparente. Sin embargo, como ya se ha dicho, deberá comunicarse por escrito y realizar un preaviso.

Las empleadas del hogar que fueran contratadas antes del 18 de noviembre de 2011

Si la empleada del hogar había sido contratada previamente a esta fecha, la indemnización es de siete días por año trabajado, siendo en este caso de nueve mensualidades el límite. No obstante, si fue contratada después de esa fecha, en el caso de que se extinga la relación especial por desistimiento del empleador, la indemnización será de 12 días por año trabajado, siendo el límite de doce mensualidades.

Todo lo demás, con respecto al procedimiento y al preaviso, no tiene ninguna variación por la fecha. Además, si finalmente la jurisdicción social declara como improcedente el despido, se deberán añadir los 20 días por año trabajado, encontrándose el límite en las doce mensualidades.

El finiquito de la relación especial

Como se ha mencionado anteriormente, no se puede confundir la indemnización con el finiquito, ya que, aunque pueden resultar similares en ocasiones, no son lo mismo. El finiquito es un documento que el empleador entrega durante el último día de servicio al empleado del hogar. En él se indicarán las cantidades que le deben ser abonadas.

Es importante saber que el finiquito es independiente a la forma del despido, por lo que también se da en el caso de los despidos disciplinarios, a diferencia de lo que ocurría con la indemnización. En él se incluyen los días de vacaciones que no hubieran sido disfrutados y que le tocaban, los trabajos del mes, las pagas extras, etc.

En definitiva, la relación laboral que hay entre la empleada del hogar y la familia tiene unas características muy particulares. Este tipo de relación especial implica una gran confianza hacia el empleado, por lo que el despido tiene sus propias reglas una vez que la familia decide prescindir de sus servicios. Algunas de las claves más importantes que se deben tener claras en el despido de la empleada del hogar son la duración del servicio, el salario, el motivo de la finalización de la relación laboral y la fecha de contratación.

Comentarios (1)

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GUINNY ( WINY)

Enviado el

Muy interesante, mas por forma como se debe de proceder para no incurrir en faltas que a la larga podria perjudicarte como empleador y claro esta el hecho no cometer abuso hacia la persona contratada.

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