Juega tu papel

Juega tu papel
Un análisis y reflexión sobre el Impacto industria papelera en la sociedad actual y sobre las medidas y procesos que pueden implementarse para reducirlo

En la sociedad actual, el Impacto industria papelera es un concepto que cada vez genera más interés y preocupación entre los ciudadanos y las empresas de todo el mundo, dadas las circunstancias climáticas actuales.

Con un aumento de la conciencia ciudadana y gubernamental sobre los efectos negativos para el mundo que tienen los procesos y compuestos contaminantes, las perspectivas de la industria papelera han ido cambiando a lo largo de la historia reciente, y ahora se centran en una mejora medioambiental.

El papel es un elemento presente en nuestras vidas desde tiempos remotos: introducido en el Antiguo Egipto, a lo largo de la historia ha desempeñado una función clave para la difusión del conocimiento, para dejar constancia de un sinfín de importantes acontecimientos, para ayudar en la realización de múltiples trámites y para contribuir a la mejor organización de innumerables administraciones y entidades.

Pero el papel no solamente se ha usado y se usa para transmitir conocimientos y realizar trámites, sino que también está presente en usos domésticos, relacionados con la higiene diaria y con la limpieza.

Con tantos usos cotidianos en la sociedad actual, resulta inevitable preguntarse cómo funciona el proceso de fabricación del papel.

Fases para la fabricación del papel

El papel está formado por fibras vegetales procedentes de la madera de distintos árboles y plantas (normalmente se usan plantas coníferas) que contienen un porcentaje muy elevado de celulosa.

Para fabricarlo, estas fibras vegetales se someten a varios tratamientos en los que interviene principalmente el agua —desintegrando la materia prima, transportando las fibras y formando el papel—, y que consumen una cantidad muy importante de recursos (sobre todo de agua y de energía, pero también de productos químicos y de materia prima).

Durante el proceso para fabricar el papel, primero se separa la celulosa de las demás sustancias que contienen las fibras vegetales (aceite, lignina y resina, entre otras), que es un 50 % del peso total.

A continuación, para extraer las fibras de celulosa, existen dos opciones posibles:

1. Moler la madera (en lo que se conoce como pulpa mecánica, utilizado solamente en el 30 % de los procesos de producción de papel mundiales).

2. Aplicar un tratamiento químico a las astillas de madera (en lo que se conoce como pulpa química), a través de un producto alcalino como la sosa cáustica o el sulfato, o a través del sulfito.

En la segunda opción, si se usa un producto alcalino los efluentes generados son muy contaminantes, y en ambos casos a menudo hay productos químicos que no se pueden recuperar y que se liberan junto con los efluentes residuales del proceso.

Una vez ya se han extraído las fibras de celulosa, quedan restos de lignina que le dan color a la pasta. Para que la pulpa obtenida sea de color blanco hay que someterla a un proceso de blanqueo, que se puede realizar siguiendo distintas técnicas (utilizando productos como el ozono o el peróxido de hidrógeno, u otros muchas menos sostenibles como el uso de dióxido de cloro o de cloro gas).

Finalmente, se mezclan distintas clases de pulpa húmeda con otras sustancias que sirven para el relleno (como el caolín, el dióxido de titanio, el carbonato de calcio u otras) y también con algunos aditivos (como el almidón, el látex, algunos colorantes y el sulfato de aluminio, entre otros).

Entonces, se coloca la mezcla sobre un soporte metálico y se deja secar. Si el papel que quiere obtenerse va a servir para la impresión o para la escritura, entonces al final de todo se alisa de forma mecánica.

Así pues, al final de todo este proceso de fabricación, los residuos y efluentes generados son significativos y generan un gran impacto en el medio ambiente. Por esto y por los grandes Consumos industria papelera mencionados anteriormente, puede afirmarse que la Contaminación ambiental papelera es muy significativa y tiene un impacto muy importante en el planeta.

Papel reciclado

En el caso del papel reciclado, el proceso cambia, ya que se realiza a partir de papel que ya ha sido utilizado para darle una nueva vida útil.

Para reciclar papel, hay que reducir el papel usado a pasta de papel (añadiéndole disolventes químicos para separar sus fibras) y combinarlo con pasta nueva, obtenida de nuevo a partir de la madera.

Este proceso ayuda considerablemente a la reducción de los recursos necesarios para fabricar papel, como madera, agua, aceite, energía y distintos productos contaminantes.

Mejoras ambientales durante el proceso de fabricación

Para reducir el impacto ambiental de la fabricación del papel, existen tecnologías más limpias que las utilizadas mayoritariamente para producirlo, y el sector papelero ha establecido cuatro ejes prioritarios de actuación para obtener mejoras ambientales relacionadas con este proceso:

  1. Velar por una gestión forestal más sostenible.
  2. Trabajar para conseguir que el proceso de producción del papel sea más responsable y eficiente.
  3. Comprometerse para liderar los procesos de recuperación del papel usado y de reciclaje.
  4. Contribuir a generar riqueza y a mejorar la calidad de vida de la población mundial.

En el marco de estos cuatro ejes, cabe pensar en la Racionalización consumos, algo fundamental para el éxito de la mejora del impacto ambiental del proceso.

Disminución de consumos

Un punto imprescindible para una producción de papel más sostenible es la reducción del consumo energético durante el proceso productivo.

Esto se puede conseguir mediante la utilización de los lodos que se generan durante el proceso de digestión, necesario para eliminar la materia orgánica del efluente líquido.

El tratamiento de estos lodos ofrece nuevas oportunidades para el beneficio ambiental, ya que le da valor a un residuo industrial cuantioso y reduce el impacto que su desecho tendría en el medio ambiente.

Por otro lado, hay que remarcar que para tal finalidad no conviene centrarse en la valorización energética de los residuos vegetales (como el serrín o las cortezas de árboles) que resultan del acondicionamiento de la madera, la materia prima usada para fabricar papel, ya que el impacto derivado de ellos no es beneficioso para el medio ambiente.

Finalmente, para producir el papel de forma más sostenible también hay que contemplar las opciones para reducir el consumo de agua de calidad.

Vertido cero papeleras

Una de las mejores opciones para disminuir este consumo de agua es llevar a cabo la recuperación del agua utilizada en el proceso productivo para reutilizarla posteriormente, mediante el proceso conocido como vertido cero.

Con esta recuperación, llevada a cabo gracias a un tratamiento de los afluentes, se reduce significativamente el consumo de agua y también se minimizan los residuos líquidos derivados de este proceso productivo, que normalmente son altamente contamintantes —ya que suelen contener fenoles, furanos y dioxinas, entre otros—.

Aunque es una opción bastante costosa económicamente, ayuda a ahorrar en materia prima, en energía y en impacto ambiental, por lo que es una posibilidad que hay que tener muy en cuenta.

La importancia de la concienciación ciudadana

El papel es un producto fundamental en la mayoría de lugares del planeta, y para la mayoría de sus ciudadanos. Por eso, también es necesario crear una concienciación ciudadana que ayude a entender la importancia y el impacto de la producción de este bien en todo el planeta, sobre todo en el momento actual, en que el cambio climático empieza a causar estragos.

Si se consigue concienciar a la ciudadanía de los actuales problemas ambientales derivados de la elaboración del papel, se podrán mejorar los ámbitos de consumo hacia una minimización del impacto y encontrar mejores soluciones para un futuro más limpio y eficaz en este ámbito.

Las soluciones no solo pasan por el ámbito de la tecnología —con innovaciones técnicas que ayuden al desarrollo más sostenible de la industria—, sino que también están relacionadas con dos aspectos de la gestión:

1. La gestión de los recursos naturales. Es fundamental que las administraciones se centren en encontrar las mejores formas de gestionar los recursos naturales para no agotarlos y para asegurarse un abastecimiento sostenible y renovable.

Por eso, es sumamente importante velar por el mantenimiento de los bosques y las selvas del planeta, y centrarse en políticas verdes de protección y conservación del medio ambiente.

Una iniciativa que puede ayudar en este sentido es la digitalización de algunos servicios, que las administraciones públicas podrían potenciar y desarrollar para minimizar la necesidad de producción de papel en distintos ámbitos.

2. La gestión de los procesos productivos. No hay que olvidar que las empresas papeleras tienen un impacto medioambiental muy relevante en la sociedad actual, por lo que hay que potenciar una constante innovación y búsqueda de soluciones ecológicas y sostenibles para los procesos de producción.

Esto implicaría adoptar técnicas más sostenibles relacionadas con la producción del papel (como el vertido cero, el uso de los químicos menos contaminantes para la obtención y el blanqueo del papel), así como priorizar y promover la producción de papel reciclado.

Finalmente, para minimizar el Impacto industria papelera en la sociedad, hay que destacar que las campañas de sensibilización y concienciación ciudadana pueden jugar un papel clave a la hora de fomentar ámbitos de consumo mucho más sostenibles (usar menos papel nuevo, más servicios digitalizados y más papel reciclado) y a la hora de respetar más el medio ambiente y preservar la naturaleza que provee los recursos necesarios para la vida.

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