Las claves para reducir costes

Las claves para reducir costes
El ahorro de costes es uno de los grandes objetivos de cualquier empresa para maximizar el beneficio. Consejos para lograr dicha meta en cualquier empresa

La reducción de costes es una de las principales preocupaciones en el mundo empresarial. La gran máxima en toda empresa es conseguir el máximo beneficio con el menor gasto posible. En este sentido, uno de los grandes objetivos es maximizar dicho beneficio mediante el ahorro de costes.

Sin embargo, en otros casos, los gastos pueden llegar a ser superiores a los ingresos y provocar que la empresa tenga un balance negativo y, por tanto, entre en pérdidas. Este es uno de los grandes quebraderos de cabeza de toda empresa. En la mayoría de los casos, hay que intentar aumentar los ingresos a toda costa, sin poner la atención en los gastos.

Las medidas para reducir costes suelen ser más controvertidas, pero, a su vez, más efectivas. Obviamente, antes de llevar a cabo cualquier tipo de medida, es necesario un estudio previo. Es imprescindible escoger aquella que permita el mayor ahorro, pero, a su vez, influya lo mínimo posible en el impacto del negocio en el mercado.

Gestionar correctamente la mercancía que se va a comercializar

A la hora de producir un producto es necesario elaborar un plan de costes, ya que existen muchas variables para reducir los costes sin minimizar la cantidad prevista para ingresar. Una de ellas tiene mucho que ver con la gestión del stock o de la cantidad producida. Antes de iniciar la producción, es totalmente necesario llevar a cabo un cálculo de oferta y demanda. Producir poco es perjudicial, pero hacerlo demasiado también lo es. Si la demanda supera a la oferta, se pierden potenciales ingresos. Pero, si la oferta supera a la demanda, se incrementan los costes de almacenamiento, lo que también provoca que la empresa tenga inmovilizado su capital, sin poder comercializarlo.

Si se entra en casos más concretos, como la industria alimentaria, la gestión de stocks adquiere, incluso, una mayor importancia. Los alimentos tienen fecha de caducidad y, por tanto, una producción superior a la demanda puede provocar un doble problema. Por un lado, tener que perder todos los costes de producción; y, segundo, una posible sanción, si se vende mercancía contaminada. Así, realizar correctamente un cálculo de oferta y demanda será la primera medida fundamental para ahorrar costes e incrementar el beneficio.

Analizar correctamente el mercado y la competencia. La empresa debe adaptarse a las condiciones del mercado e intentar captar la atención de sus clientes. Debe ser capaz de entender las necesidades y preocupaciones del cliente. En tiempos de crisis, una de las primeras variables a mirar es el precio. Examinar los precios de la competencia, en primer lugar. De hecho, un correcto cálculo de oferta y demanda ahorra costes y, por tanto, permite reducir el precio y llegar a un mayor número de clientes.

Sacar partido al mercado y a sus clientes

Otra de las alternativas para ahorrar costes es la producción a través de economías de escala. Para sacarle partido, es crucial y absolutamente necesario realizar correctamente este cálculo. La economía de escala consiste en producir una mayor cantidad de producto. ¿Dónde radica la ventaja? En la producción, existen costes fijos y variables. Los variables están directamente relacionados con la cantidad producida, pero, en cambio, los fijos son inalterables.

A mayor producción, es posible, por un lado, conseguir precios más rentables con los proveedores; y, a su vez, un mayor beneficio para financiar dichos costes fijos. Si se vende mucho, será óptimo poder financiar los costes fijos de maquinaria. Si se vende poco, el coste será el mismo y el beneficio será menor. Es uno de los patrones más utilizados en las grandes empresas.

Al mismo tiempo, gestionar correctamente los cobros y pagos es de suma importancia. Es un clásico de la empresa española preocuparse de vender la mayor cantidad posible, pero no estudiar el mercado ni las condiciones. A su vez, en numerosas ocasiones, las empresas tienen que afrontar el pago de sus proveedores sin haber conseguido beneficio. Esto provoca grandes problemas de liquidez. Es recomendable intentar vender la mayor cantidad de producto y retrasar el pago al máximo. Se conoce como “poner a trabajar el dinero”.

Trabajar la eficiencia

Otra de las grandes ventajas de la economía de escala es aumentar lo que se conoce como eficiencia empresarial. Optimizar el ciclo logístico de una empresa también es otra de las grandes medidas para reducir costes. Tal como se ha expuesto anteriormente, los costes fijos son ciclos que se repiten a lo largo del tiempo. A medida que la maquinaria envejece, la empresa debe afrontar un nuevo pago para renovarla.

En cada ciclo, el objetivo es sacar el máximo beneficio posible. El ciclo logístico comprende todo el tiempo empleado, desde que se recibe la materia prima y hasta que se produce aquello que se va a entregar al cliente final. Eliminar los tiempos muertos y maximizar la eficiencia son claves para lograr objetivos. Al mismo tiempo, acabar con los retrasos en la producción y procesos logísticos y prever la reparación de maquinaria también son directrices fundamentales.

En este punto, otro de los errores principales de las empresas es pagar de más a la Seguridad Social. Obviamente, cada sector tiene una cotización diferente, en función de los riesgos laborales. Es indiscutible que la construcción pagará más que cualquier trabajo de oficina, por la mayor posibilidad de siniestralidad. Sin embargo, en numerosos casos, no indicar correctamente la actividad laboral puede provocar un sobrecoste de cotización. Dinero que puede dar un ahorro de costes, si se trabaja también la eficiencia.

Aprovechar las bonificaciones fiscales

De hecho, también se puede sacar un partido fiscal que puede permitir ahorrar capital en el pago de los impuestos de sociedades. La crisis económica ha obligado a muchos empresarios a emprender. Actualmente, existen contratos de ayuda a los emprendedores que, en algunas condiciones, pueden significar un importante ahorro de costes. Por ejemplo, contratar a una persona desempleada y con tarjeta del paro menor de 30 años significa ahorrarse 1.000 euros en el primer año de contrato, 1.100 en el segundo y 1.200 en el tercero, en el Impuesto de Sociedades. Aprovechar las bonificaciones a la contratación puede ser realmente beneficioso. También lo es invertir en el medio ambiente, que tiene ventajas fiscales para el empresario.

En otro punto, la empresa también puede ahorrarse entre 5.000 y 10.000 euros, si aprovecha la subvención en inversión para reducir los riesgos laborales de la Seguridad Social. Invertir en maquinaria que aumente la seguridad u ordenadores preparados para reducir los efectos nocivos en la vista puede provocar una devolución de parte de la inversión. Externalizar la gestión de los salarios, debido al alto coste del software, también puede ser beneficioso.

Algunos tipos de empresa optan por contratar seguros que prevengan posibles consecuencias en el futuro. Sin embargo, existen tantas ofertas de seguros que, en algunos casos, producen sobrecostes por contratos de pólizas que luego no se utilizan. Por ello, es realmente recomendable revisar, antes de contratar, cualquier tipo de seguro. Con todo, rodearse de buenos consejeros puede permitir realizar una inversión que ahorre muchísimo dinero. Algunos impuestos locales, como el IBI, pueden conllevar un sobrecoste de entre el 10 y 15 %, si no se gestionan correctamente. Invertir en I+D+I, por otra parte, tiene una ventaja fiscal que varía entre el 25 y 40 %.

Estudiar el mercado y explorar todas las posibilidades

Muchas veces, no analizar el mercado puede llevar a tomar malas decisiones. Algunas empresas se acomodan en una posición de confort y no buscan la mejora progresiva. Los costes de proveedores no deben ser nunca fijos. La obligación de la empresa es explorar el mercado continuamente, en busca de los precios más competitivos.

Aunque uno esté satisfecho con el servicio que le prestan sus proveedores, la búsqueda continua, lo que incluye el mercado internacional. Esto tiene una doble lectura. Por un lado, puede permitir encontrar algo más competitivo y, además, obliga a los proveedores a mantenerse alerta y ofrecer lo mejor, para evitar perder un cliente. Así, es de suma importancia elaborar una base de datos bien trabajada, a la que se pueda acudir para sacar el mayor partido a cualquier tipo de situación. Explorar el mercado internacional también puede permitir encontrar proveedores que eliminen los costes de intermediación. Los costes energéticos y de administración también deben ser mirados con lupa. Optimizar las instalaciones también permite adecuar la inversión y aumentar los beneficios para la empresa.

Conclusión

Existen numerosas opciones para reducir y ahorrar los costes de una empresa. El panorama actual obliga a extremar las precauciones y evitar caer en inversiones inútiles y evitables. Obcecarse en aumentar los ingresos puede ser, muchas veces, inútil. Depende de numerosos actores para que esta estrategia pueda llegar a buen puerto.

En cambio, maximizar el beneficio a partir del ahorro de costes depende exclusivamente de la empresa. Una buena interconexión entre departamentos, un buen estudio de mercado y contar con un correcto asesoramiento legal permitirán ahorrar en numerosas facetas. La legislación bonifica las buenas prácticas y el empresario debe saberlo. También se puede adaptar la producción, para sacarle el máximo partido. El buen empresario es aquel que consigue la máxima eficiencia, es decir, sacar el máximo beneficio utilizando lo menos posible. 

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