¿Vamos al trabajo juntos?

¿Vamos al trabajo juntos?
Planes de Movilidad en los desplazamientos al trabajo; economía con el objetivo de mejorar Calidad ambiental y salud; Economía y Sociedad; Energía;

Los asuntos que más preocupan a los ciudadanos y a los poderes públicos se relacionan entre sí y se deben abordar desde una perspectiva holística. Es el caso de la calidad ambiental y la salud; la Economía y sociedad; la energía. No se puede entender cada una de ellas sin tener en cuenta las otras. El precio de las energías limpias, por poner un claro ejemplo, afecta a la Economía.

En este sentido, desarrollar la economía colaborativa es esencial para conseguir una buena calidad en el aire y una movilidad sin humos que no repercuta negativamente en la salud. El cuidado del medio ambiente es cosa de todos y no se puede dejar en manos de las instituciones públicas. Todos los ciudadanos deben aportar su granito de arena.

La economía colaborativa (también llamada consumo colaborativo) es una interacción entre una o varias personas en la que se obtiene un beneficio que no tiene que ser necesariamente monetario. Se ha relacionado este tipo de economía con los medios digitales, ya que estos facilitan, o en ocasiones son imprescindibles, que la economía colaborativa se pueda llevar a cabo, pero la tecnología no es indispensable.

El concepto, por tanto, es muy amplio y no está exento de polémica. Algunas empresas se han creado al amparo de la economía colaborativa y se han convertido en compañías tan grandes que están preparando su entrada en la Bolsa de Nueva York (véase el caso de Uber). En otros casos, una simple idea (como es la de compartir o alquilar una habitación o una cama a turistas por unos días) ha sido aprovechada por grandes fondos de inversión para hacer su agosto aprovechando el vacío legal.

Colaborar para reducir las emisiones contaminantes

Hace años que los científicos probaron que la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) contribuye al cambio climático, además de producir efectos nocivos en la salud de las personas que los respiran. Por tanto, es imprescindible disminuir la cantidad de este tipo de gases que llega a la atmósfera.

En este sentido, la economía colaborativa puede convertirse en una gran ayuda para atajar este grave problema. En las grandes ciudades, en sus horas puntas, se forman kilométricos atascos que generan este tipo de gases. Hay que reducir el número de vehículos que circulan cada día por calles y carreteras.

Desafortunadamente, no todo el mundo puede acudir al trabajo caminando o en transporte público. Sin embargo, un conductor por coche (como ocurre a menudo en la actualidad) no es eficiente ni desde el punto de vista ambiental ni desde la perspectiva económica. Aquí es donde entran las iniciativas para compartir coche de la economía colaborativa.

Lo cierto es que tampoco es una idea revolucionaria. Más bien parece que es añadir un poco de sentido común a la vida cotidiana, en este caso, a la necesidad de trasladarse hasta el lugar de trabajo. Es tan sencillo como ponerse de acuerdo con un compañero de trabajo que viva en el mismo barrio. Pero hay muchas formas de llevar a cabo el carsharing y algunas empresas están empezando a promover este tipo de movilidad sostenible entre sus empleados. De nuevo, la colaboración de todos es esencial: empresa, trabajadores y poderes públicos.

Plan de movilidad para empleados de Endesa

Endesa, en su Plan de Movilidad Eléctrica para empleados (ya en su cuarta edición), combina coches no contaminantes con la posibilidad de compartir vehículos. Ya son más de quinientos trabajadores los que circulan sin contaminar y el objetivo de la empresa es que otros doscientos se unan en esta nueva edición.

Con este plan no son solo los trabajadores son los que se benefician de estas medidas, sino toda la sociedad, ya que, según datos de la empresa, se ha evitado la emisión a la atmósfera de casi mil toneladas de dióxido de carbono y otros gases contaminantes desde que comenzó la iniciativa en 2015.

Además, Endesa ha puesto a disposición de sus empleados un car sharing corporativo. Esta iniciativa ofrece una plataforma digital donde el empleado puede reservar un vehículo eléctrico durante horas o incluso días para realizar gestiones. La compañía ha instalado cargadores para que los coches puedan recargar electricidad en la sede corporativa.

BeWeGo

Hay que señalar que planes de movilidad como el de Endesa son más fáciles de llevar a cabo en grandes multinacionales que cuentan con presupuestos millonarios para cada uno de sus departamentos. Pero, ¿qué pueden hacer las pequeñas y medianas empresas que quieren que sus empleados se trasladen sin contaminar?

A este respecto, han surgido interesantes iniciativas como BeWeGo, que se anuncia como «El carpooling para la empresa». La idea es dar la oportunidad de compartir coche a empleados de la misma empresa o de distintas empresas que se encuentren cerca. Por supuesto, los vehículos son eléctricos.

Esta plataforma ofrece algunas ventajas. Entre otras, una amplia flexibilidad horaria, poder circular en el centro de las grandes ciudades, donde hay cada vez más restricciones para los vehículos contaminantes y, naturalmente, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el tráfico.

Maven, un paso más allá

Pero ahí no acaba la cosa. Siempre surge alguna idea nueva que da mejores posibilidades a los ciudadanos que quieren moverse respetando el medio ambiente. Es el caso de Maven, una empresa de alquiler de coches que pertenece al gigante General Motors y que va a poner en marcha una novedosa iniciativa: permitir a cualquier propietario de un coche alquilarlo por horas. En otras palabras, cualquier persona que tenga un coche podrá alquilarlo como si fuera una empresa de coches de alquiler.

Efectivamente, el modelo recuerda a AirBnB: si no se utiliza algo (una casa, un coche…), ¿por qué no dejar que lo utilicen otros mientras se gana algo de dinero? Además, en este caso podrían aumentar las plazas de aparcamiento en las ciudades, ya que se moverían muchos de estos vehículos que habitualmente permanecen estacionados durante días o semanas en el mismo sitio.

La economía colaborativa siempre trae beneficios más allá del uso principal. Quizá lo importante para muchos sea ahorrar tiempo en el desplazamiento al trabajo, pero también se consigue disminuir la contaminación. Quizá un ciudadano quiera ganar dinero alquilando su coche, pero también deja una plaza de aparcamiento libre.

Implantación de un Plan de Movilidad Sostenible

Cualquier empresa puede desarrollar su propio Plan de Movilidad Sostenible. Para ello, tendrá que llevar a cabo los siguientes pasos:

  • Análisis: mediante documentación y encuestas a los empleados, se debe conocer qué tipo de transporte se usa y de donde viene cada trabajador; asimismo, tiene que analizar con qué recursos cuenta la empresa para llevar a cabo el plan.
  • Objetivos: antes de llevar a cabo el plan se deben fijar los objetivos que se quieren alcanzar, de modo que se pueda comprobar la eficacia de la medida.
  • Campaña de sensibilización: mediante charlas, anuncios en los tablones, reparto de folletos o correos electrónicos, los empleados deben ser informados de la puesta en marcha del plan y de los beneficios que supone, tanto para ellos mismos como para la empresa y la sociedad.
  • Implantación del plan: comienza a funcionar el Plan de Movilidad; se recogen los datos pertinentes para una evaluación posterior.
  • Evaluación: se comparan los objetivos deseados con los cumplidos; se revisa el plan y, si es necesario, se toman medidas para mejorarlo; algunas de las métricas que se pueden analizar son las siguientes: ahorro de tiempo en el desplazamiento a y desde el trabajo, ahorro de combustible, ahorro de dinero, cantidad de gases contaminantes no emitidos a la atmósfera, número de accidentes ocurridos en los desplazamientos a y desde el trabajo (in itinere), etc.

Si se lleva a cabo con éxito un plan de movilidad, no solo se conseguirá ahorrar tiempo a los empleados, reducir la emisión de gases contaminantes y el tráfico, sino que también se conseguirá una disminución de los accidentes que se producen camino al trabajo. La economía colaborativa, de nuevo, presenta beneficios secundarios. 

Todo este cambio de paradigma no solo es posible gracias a la tecnología. También se ha producido un cambio de mentalidad en la gente: ya no quieren poseer un vehículo, como las generaciones anteriores. El coche es un medio para un fin (desplazarse), pero no es necesario tenerlo en propiedad. La economía colaborativa parte de un cambio de mentalidad en una generación en la que ha crecido la conciencia ecológica y se siente cómoda usando las nuevas tecnologías.

Algunos expertos ya están hablando de superar el concepto de economía circular para pasar al de economía esférica. Si en el primer caso se trata de cerrar el círculo de producción, reciclando o reutilizando todos los materiales y añadiendo así el componente ecológico al ciclo económico, la economía esférica tiene en cuenta también la vertiente social y busca el bien común, la felicidad de todas las personas y, en último caso, la igualdad y la justicia social.

Quizá sea una utopía, pero hace décadas nadie podría haber imaginado las posibilidaddes que ofrecerían las nuevas plataformas de internet para alterar conceptos como eficiencia y cambio climático; movilidad. Por tanto, con imaginación y un cambio de mentalidad en la sociedad, ¿quién sabe hasta dónde podemos llegar?

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